Cria natural y papilleros de agapornis roseicollis, fischeri y personatus
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La determinación del sexo resulta muy difícil en la mayoría de las especies de agapornis, ya que no presentan dimorfismo sexual, excepto en el caso de tres de ellas: A. cana, A. taranta y A. pullaria. En estas tres especies, la hembra carece de los colores que aparecen en el plumaje de los machos.

Para el resto de especies, surgen varios métodos de reconocimiento:

1. Hay quien se ayuda de ciertos indicios para conocer el sexo de cada individuo, para mí y la mayoría de conocedores sobre este ámbito de cría, nada fiables. No obstante, expongo unas en las que se basan algunas personas:

  • observar el tamaño de la cabeza, generalmente mayor en la hembra
  • anchura de la pelvis, que provoca que la hembra se pose en las perchas con los pies ligeramente más separados que el macho
  • observación del comportamiento en las épocas de reproducción
  • en los individuos sexualmente maduros, se pueden palpar los huesos coxales, que en los machos están casi juntos y se perciben como si se tratara de uno solo, mientras que en el caso de la hembra se percibe claramente una separación entre ellos que nos permite desplazar la yema del dedo.

Repito que estos métodos comentados son orientativos pero nada determinantes para valorar el verdadero sexo de un agaporni. No tienen una verdadera fiabilidad, ya que en muchos casos no son reconocibles claramente los rasgos físicos, los comportamientos…o son intercambiados los roles…

2. si tenemos un individuo y éste pone huevos, sabremos entonces que es hembra. Si tenemos más de un individuo, no estaría tan clara la cosa… y tendríamos que fijarnos cuál de ellos es. Pero el hecho de que el animal no ponga huevos no quiere decir que no sea hembra…

3. si tenemos dos individuos, y éstos crían y sacan polluelos (o vemos los huevos que están pisados) entonces tendremos una pareja y nos faltaría saber cuál es cual; para ello nos bastaría en fijarnos en sus comportamientos en época de reproducción y cría.

4. autosexados por genética. En algunos casos (mutaciones recesivas) podemos saber el sexo conociendo la genética de los antecesores y/o de ellos mismos, y así sabremos la de los descendientes que, en algunos casos, su resultado nos valdrá para determinar el sexo de la nidada en su totalidad o en parte.

5. mediante análisis del ADN. Se realiza en laboratorio especializado enviando una muestra de pluma, sangre, cáscara de huevo… y nos remitirán un certificado con el resultado del sexo de cada individuo. Este certificado lo debemos exigir siempre que adquiramos un individuo (tienda, criador…), el cual debe estar identificado mediante anilla, ya que en el certificado consta el número de anilla (va relacionado lo uno con lo otro); y de no ser así estamos en nuestro derecho de “desconfiar”… Si lo que queremos es sexar nuestro animal, sin intención de venta, basta con identificarlo con el nombre que le hayamos puesto.

Si queréis informaros y conocer cómo realizar el sexaje de ADN (fiable al 99,9%), no tenéis más que buscar en la web y veréis un montón de laboratorios que lo realizan.

También puedes traernos a tu ave y te lo gestionaremos todo nosotros, si todo va bien, en unos 10-15 días estaría el resultado.

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