Cria natural y papilleros de agapornis roseicollis, fischeri y personatus
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Si se presentara el problema hay que poner a la hembra en un lugar cálido (a unos 30-32º C), para que no pierda la temperatura corporal, y tranquilo, con escasa luz, para que no se sienta estresada, y si es posible elevaremos la humedad.

Podremos suministrarle calcio y glucosa en el agua de bebida.

Muchas veces, con impregnarle un poco de aceite con un bastoncillo de las orejas en la zona de la cloaca la hembra consigue lubricar bien la zona y termina de expulsar el huevo. También podemos aplicar en el interior de la cloaca una solución lubricante aséptica, como por ejemplo vaselina aséptica, o mejor aún, un gel de agua y glicerina, similar al que se usa en las ecografías (el agua ayudará a evitar las adherencias y la glicerina aportará lubricación).

Otra opción es exponer con sumo cuidado la zona de la cloaca del ejemplar a los vapores (no excesivamente calientes) de un cazo con agua, para ver si de esta forma logra relajar los músculos lo suficiente como para expulsar el huevo.

En caso de que estos métodos no fueran suficientes y no se consiguiera ningún resultado positivo en pocas horas, será preciso llevar al animal a un veterinario de exóticos, que nos dirá lo más conveniente en ese caso.

Si la hembra consigue librarse del huevo de una forma u otra, conviene dejarla un tiempo en una jaula aislada del resto de ejemplares para que no la molesten y se encuentre lo más tranquila posible. Debe ser un lugar caldeado para que no pierda mucha energía guardando la temperatura de su cuerpo. Además, deberá pasar un tiempo hasta que pueda volver a iniciar una puesta, por lo que se recomienda quitar todo los objetos que la inciten a volver a entrar en celo, desde el nido a cualquier material de nidificación que utilice.

Nunca forzaremos la expulsión del huevo manualmente. Si se hubieran llegado a producir adherencias, esta técnica podría causar desgarros en el oviducto. También se ejerce una gran presión sobre los sacos aéreos abdominales que puede impedir la respiración y el ave podría morir por asfixia durante el proceso. Tampoco administraremos ningún fármaco que no esté indicado por un veterinario de exóticos al que hayamos acudido para que revise al ejemplar.

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